Tu vida en 65 minutos

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Martín (Hache)



Dante: Siempre hay que seguir, aunque sólo sea por curiosidad… Vale, ya has encontrado a alguien que te cree. ¿Qué hay de la droga? Puedes decir lo que quieras, sin vergüenza, estás hablando con un adicto. ¿Estás enganchado?

Hache: ¡Para nada! Algún porro, algo de merca cuando me invitan. Si hay, no digo que no, me gusta, pero no me vuelvo loco por conseguir algo.

Dante: Y ¿compras con frecuencia?, ¿una vez al mes?, ¿una vez a la semana?

Hache: Yo no compro, nunca compré.

Dante: Vale. Bueno, perdona, pero me estoy meando. Tengo de todo. Ahora cuando vuelva hago unas rayitas, pero si tu padre se entera, me corta las pelotas. Un poco no hace daño, al contrario, pero ¿quién se lo explica? Y que quede claro una cosa, ¡eh!: es sólo por hoy como regalo de bienvenida. No. No me vuelvas a pedir. No soy tu dealer.

Dante: Algunas te dan placer, pero no todas. Te pueden dar pánico o hacerte sentir una angustia insoportable. Yo no soy un adicto, Hache. Digo que soy un adicto para escandalizar a los pacatos, pero no es verdad. Me apasionan las drogas, he probado todas las que he podido conseguir. ¡Coño! Me fui a México nada más que para conocer el peyote; pero nunca lo he hecho para buscar el placer o para ser feliz o para no afrontar la vida. Las drogas son maravillosas porque te abren la mente, te hacen comprobar que la verdad no existe, que todo es relativo. La droga te da otra visión, otra dimensión, te hace ver que nada es lo que parece, que nada es. La única realidad es tu realidad y será lo que tú seas capaz de ver. Cuando te llegue el momento de probarlas no tengas miedo: eres un lúcido, eres inteligente, tienes el deber de hacerlo. Eso sí, no pierdas nunca el control. Mientras tú las controles no hay peligro, que no te controlen ellas a ti. Yo estuve enganchado con el caballo, con la heroína, y por poco no salgo. Lo dejé todo, me fui de Madrid, pasé seis meses en el infierno, pero pude salir: la mayoría no sale. Si te ofrecen, porque te van a ofrecer, ni se te ocurra aceptar, la mezclan con cualquier cosa, puedes palmar en un segundo. Si quieres probarla, lo harás conmigo, pero sería mejor si no lo hicieras… es demasiado buena. Además, no lo haría sin que lo supiera tu padre y no creo que él esté de acuerdo. Hache, ¿te importa volver solo al apartamento?

No hay comentarios:

Publicar un comentario